lunes, 10 de febrero de 2014

Un bocadito delicioso

Ingel un talentoso y ocurrente escritor...les comparto estos versos por ser sencillamente "una lindura"


EMBUSTERO
(Poema infantil)

Parecía un sapo verde
de disgustado mohín,
saltaba allá y más aquí
y lo perseguía un grillo
con el agudo chillido
de su pequeño violín.
Al grotesco saltarín
le molestaba el sonido.

El sapo, al intruso dijo:
“me molesta tu violín,
así que vete de aquí
y calla ya ese chirrido!”
El embustero grillo,
muy audaz se le acercó
y calmo, le susurró,
arrimándose a su oído.

“Aunque sapo tú has nacido,
puedes ser príncipe al fin
si es que tocas mi violín
Merlín, el mago, me dijo.
Las doncellas del castillo
vivirán pensando en ti.”
Tocó el sapo ese violín
…. y volvió en príncipe el grillo.

© ESCRITOR INGEL LAZARET*



domingo, 19 de enero de 2014

Bicho pegote


Oruga pecosa
pulga sabandija
víbora verdosa
te arrastras como lija
diminuto reptil
diminutil

por toda la casa
ensucias cuando pasas
sobre las baldosas
babeas babaza
babobaza

no te quedas quieta
porque eres inquieta
un bicho pegote
con antena y bigote
pequeño monigote
pequenigote


viernes, 29 de noviembre de 2013

El orangután jocoso



Había en la selva un orangután
colgado de una rama diminuta.
Sin cesar masticaba una viruta
meciendo su gorra de tafetán

¡No creerán ustedes cómo reía!
y entretanto comía y masticaba
y meneaba su gorra tan coqueta

- ¿Y de qué se reía?

- ¡Ay! Yo no sé

Se paseaba de rama en rama
riendo por todo y también por nada
Masticaba y reía sin ningún drama

Con una mano y con la otra
se pasea de rama en rama.

¡Allí va el orangután entre las  ramas!
Hace un girito, abre la boca, cierra la mano
¡Se ríe y se ríe
 y yo no sé de qué!

jueves, 28 de noviembre de 2013

BRUJAS AL NORTE



Cuando las brujas van de paseo,
fijar el rumbo es lo primero.
Nunca se asoman por Chajarí,
muchos peligros corren allí.
Jamás Concordia será su casa,
porque es terrible lo que les pasa.
Hay quien se apropia de sus conjuros,
monstruos horribles, sucios y oscuros…
¡Les quedan chicos todos los mapas,
están dispuestas a mil etapas!
Por Chilibroste o Real Sayana
pasan las brujas por la mañana.
Por Atamisqui hacen reuniones,
en Ampascachi reciben dones.
Si por Achiras toman café,
por Añatuya, tan sólo té.
Rumbo a Guachipas pasan Simoca.
¿Desorientadas?… ¡Qué brujas locas!
Compran sombreros cerca de Ambul,
en Chicoana… ¡Les ponen tul!
Luego se suben al Champaquí,
de Yacochuya van a Tafí.
En Quitilipi se echan un sueño
en una cueva grande y sin dueño.
Medio dormidas llegan a Amboy
y se preguntan… ¿Adónde estoy?
Por Alpachiri hacen piruetas
cuando dan vueltas en bicicleta.
Desde Leales a Famaillá
andan mirando qué hay por allá.
Viajan a Cachi, tocan charango
y bailan zambas, valses y tangos.
Cuando regresan hasta Caroya
es que la escoba se les abolla.
A sus consortes tienen mareados.
¡Ay, pobres brujos, tan zarandeados!
Son hechiceras y paseanderas,
armando viajes… ¡Harán carrera!


María Alicia Esain©12/09/12 - Narradora y docente jubilada. Vive en Navarro (Argentina)...

un placer compartir en mi blog sus creaciones...piq piq

lunes, 19 de agosto de 2013

Tambienteroliralero



Tengo las manitos
que ustedes ven acá
¿y para que las quiero?
para saludarte
¡y para mimarte!

También,también
tambienteroliralero

Tengo los ojitos
que ustedes ven acá
¿y porqué los muevo?
Para mirar todo
Y para verte mucho

También, también
Tambienteroliralero

Tengo las orejas
Que ustedes ven acá
¿para que me sirven?
Para oír tu risa
y escuchar con ganas

También, también
Tambienteroliralero

Tengo las mejillas
Que ustedes ven acá
¿para que las tengo?
para tus caricias
y para tus besos

También, también
Tambienteroliralero

Tengo mis deditos
¿para qué los muevo?
para tocar la flauta
y contar caramelitos

También, también
Tambiénteroliralero

Tengo lo que tengo
Pero hay quien no tiene
¿para que lo cuento?
Para que lo ayudes,
y seas sus manos, sus ojos,
sus dedos y a también
de besos llenes
sus mejillas.-

sábado, 16 de marzo de 2013

Gavio poemas para los peques 4 - Patituerta



Que para allá y para acá
saltando sobre una pata,
pico abierto, ojos de nata,
se acalambraba la urraca.

Se acalambraba la urraca
dando gritos sin cesar:
volando bajo al pasar,
que para allá y para acá.

Iba renga y siempre triste;
con sus plumas peculiares:
sin brillo y muy desiguales.
flaca, torpe y sin alpiste.

En algún lugar del llano,
se dejó la  pata izquierda.
Es por eso  que anda lerda,
patituerta y  con desgano.

- ¿Y donde la habrá dejado?
No se acuerda para nada;
- ¡por dónde! – dijo su hada
dando vueltas con enfado

En la cueva de un cobayo
la pata había ido a parar.
Muy apurado en su andar
porque le dolía un cayo,

la pata se había llevado.
Pensó que  era una pajita
y la guardó en una cajita
para usarla en el asado.

¡Ay urraca patituerta!
Pobre urraca en una pata,
dando una y otra vuelta 
con sus ojitos de nata.

sábado, 24 de noviembre de 2012

Con ritmo de murga y en secreto

Cuento con rimas (segunda parte)



Enero se miraba en las quietas aguas del Limay. El río estaba muy crecido así es que él apenas se asomaba, puntitas de pie y tomadito de la mano de una nube.
Se miraba y pensaba:
- ¿Porqué soy tan bonito y luminoso?
Compadrito y muy creído, se daba besitos de cariño mismamente y aguardaba la llegada de su ahijada, la niña que apadrinara cuando paseaba en bicicleta otro verano de otro año, de hace poquito pero ya hace un tiempo.
Lo recuerda muy bien porque aquel antipático limonero a quien Don Febo despeinara en aquella ocasión, malhumorado y ácido como era, se había enojado mucho pero re mucho con Enero y él también, o sea Febo, el mismote a quien no le gustaba q le hicieran cosquillas, mucho menos debajo del ombligo. Y entonces, la cosa se puso tan fulera que durante tres lunas, fue castigado con la pena del silencio inmóvil. Y eso era un castigo terrible para un duende. Lo peor que le podían hacer.
Durante todo ese tiempo, no podría inventar rimas y mucho menos bailar cumbias. Y en ese lapso, pena penita penosa, tuvo que conformarse con asomar entre las hojas acaloradas del diario de ruta de su ahijada, que ni lerda ni perezosa, se las había ingeniado para que Don Febo, no sólo no se enojara por haber perdido aquel rayito sobre su cuna, sino que cada amanecer, antes que Sol abriera sus ojitos de miel con caramelo extra dulce, colocaba otro rayito más entre las sábanas de futuro azul.

Y entonces su mami decía:
- ¡ Su sonrisa de azúcar tanto ha crecido que ya me asusta el parecido contigo!

Y su papi decía:


- Y esos ojos de miel con caramelo que le dibujaste en la panza, ¡que nadie, nadie se atreva robármelos!-

Y todos, después de tres lunas verdes como aceitunas, preguntaron muy intrigados:

-¿porqué brilla tanto?- insistimos - ¿se cayó del cielo acaso la trajeron desde el País de Brillazón?-

Y Enero, con todo y su pena penita penosa, sonrió con ternura al recordar aquellos días. Y los que siguieron.
Castigado y todo, pudo escribir en sus memorias de 365 vueltas, todos los detalles de cada baile acontecido en ocasión del cumple que te cumple y apaga las velitas con canto bar de su ahijada Sol.
Sus amigos, regresaron poco a poco para contarle disimuladamente los detalles de tan mágico acontecimiento. Febrero con su traje de carnaval, mucho más extraño y maravilloso cada vez y después Marzo, con un guardapolvo blanco, oliendo a sopa de letras y guiso de numeritos. Detrás Abril, tocando el violín y repartiendo pastillas de anís. Y Mayo, engrosando sus caderas, de moños y papeles, en regalos pequeños pero inolvidables y Junio, ¡oportunamente! con apenitas más paquetes, no tantos pero de todos modos bastanTOS ... jeje

No faltaron ni Julio ni Agosto, definitivamente helados y estornudando y a la cola por supuesto Septiembre, que la vez anterior llegó queriendo copiarse de Junio (saco y bufanda el muy revoltoso) y se dijo en el mundillo de las fantasías que las flores ofendidas dejaron de saludarlo hasta pasado Octubre. Y ¡uy! Octubre que aún no olvidaba que olvidaron invitarlo al primer baile. De todos modos, había pasado la tristeza y esta vez, de la mano de Noviembre a quien siempre le gusta anticipar las despedidas, trajo flores de nomeolvides, gotitas benditas y tal vez, andaba preparando, elefantitos de tela perfumados.
Y el último, protestando por tanta cola en los superfantásticos (supermercados muy de moda en el país de los duendes) fue Diciembre, a quien le costó mas trabajo que nunca entrar porque nuevamente cargaba una pileta. Pero – y este es un secreto retrasado- ni redonda ni graciosa sino cuadrada y muy espaciosa para que se refresque la archifamosa muchachita y también todos sus muchos pero tantos primos y amigos.

Enero, calladito y aplicado, con la prohibición de moverse o emitir sonido alguno, ni de cumbia ni de salsa ni de comparsa, terminó de imaginar y recordar y le mandó un mensaje de texto a su primo el duende de los años pares, y le dijo:

- toca aquella melodía Sam,
con ritmo de murga y no, no
le digas nada al viento. Es un
secreto, entre la niña y y yo
En cada rincón del Mundo de los Niños, comenzó a oírse, despacio pero cada vez con mas ritmo e ilusión, una canción cuya rima, depende del día y de la ocasión, porque Sol es ahora una niña que día con día, aprende palabras nuevas, suspira respira camina corre e incluso si la dejan, vuela.

“ Yo ahora voy alborotando por la vida…larilarira
Que nunca derecho pero ni tan torcido… ido ido
De aquí para allá pero a veces me deslizo Comedida…liralira
Y el primo Par recuerda algunos líos secretos … retos retos
Y yo me tapo la nariz y me guardo otros mas traviesos de esos esos
Mis caritas son más monas y tanto de luminosas osas osas

Y reparten emociones q huelen a sandías…todo los días..
Mi mamá aun aguanta si estoy mañosa…osososa
Porque papá sigue y sigue jugando conmigo…igo igo
y por supuesto aún nos reímos pero ya no me da cosa! osososa

Mi casa es la misma pero mas vistosa osa osa
mi Mamá fabrica sueños vestida de novia..¡oia oia!
y mi papá aun reparte cascabeles y además
dibuja aros de humo con forma de sortija de bodas..odas odas.

Y yo esteee….de noche ya no jorobo…jorojojobo
Ahora, lo hago también de día pero en dosis de buscapina …ina ina
Luna lunera que sonries de cualquier manera…era era
soplaré… ¿les gusta sentadita? mi tres velitas…piripipitas
y les diré nada nada...ahora lengua completa… perepepeta
y un sonrisol … con gusto a mentol….lorololol
que por ser mis papis yo los quiero tanto ..pero tanto re tanto
que mi corazón ahora REluce brillante…a cada instante
como el bello nombre que me regalaron...aron aron aron

Fui Sol en el cielo cuando era semilla milla milla milla
Y soy ahora muchisisimo mas Sol …sorososol
en el corazón de mis papis..is is is…achis!

Y el verano se cambió las pantuflas de alegría por ojotas para ciempiés y una túnica transparente de ilusiones que huelen a jazmines. Y Don Febo, aunque puso en penitencia a Enero por hacerle cosquillas, en el fondo nada lejos, sabe que sino fuera por Enero, el rayito caído y los acordes del primo Par, olvidaría bailar a la hora de la puesta, es decir de su siesta. Y en lugar de eso, ahora no solo sabe bailar cumbia sino que es el director de una murga pero…shhhh…no digan nada. ¡Es un secreto!

domingo, 11 de noviembre de 2012

Gavio poemas para los peques 4



Un duende pequeño y elegante


Era un duende pequeñísimo
que lloraba y lloraba sin consuelo
Mi casa parecía un riachuelo
y yo sin botas y resfriadísimo.

Para verlo tuve que usar anteojos
y también una lupa gigante
Vestía de frac, muy elegante,
sin botones y con abrojos.

Dijo llamarse Abelardo Chispeante,
que había venido del subsuelo,
dormía en una caja de bizcochuelo
y viajaba por todo el continente


En Argentina siguió con la rutina 
de soplarse la nariz con su pañuelo. 
Un achís lo arrojó sobre un buñuelo 
que comía mi abuela en la cocina. 

Ella perdió de repente el apetito 
y dejó su buñuelo abandonado 
Abelardo pegajoso y asustado, 
rompió en un llanto desmedido. 


¡Mira si me hubiera dormido! 
decía llorando muy, muy fuerte, 
- a estas horas sería un angelito 
y nadie sabría de mi suerte – 

Y fue que Abelardo Chispeante 
lloró sin parar hasta calmarse 
y luego se fue lo más campante 
y continuó viaje sin cansarse

jueves, 23 de agosto de 2012


OSO PANDA EN LAS NUBES

Los osos pandas poseen,
para su supervivencia,
una glándula que genera ternura...
De “Pequeñas teorías sobre el comportamiento
 Animal (y otras anécdotas)”.de Andrés Sorbino.-


I
Oso Panda se trepó al árbol con el firme propósito de no volver a bajar al menos, por el resto de ese día. Sus amigos eran pocos, eran buenos, eran divertidos y su familia grande; grande pero dispersa. Nadie parecía darse cuenta que el no estaba contento. Y el asunto era que a simple vista, no había motivos para que no lo estuviera. El era un oso muy reservado; el corazón le lloraba a menudo y sus lágrimas caían a través de esos ojos tan lindos que no paraban de pestañear.
Pero Oso Panda sólo lloraba cuando las nubes del cielo tenían mucho frío y se amontonaban en el cielo provocando la lluvia. Así, nadie se daba cuenta de su tristeza y  tampoco nadie le preguntaba cosas sobre las que no quería hablar.
 
-        ¡Oso Panda! – le gritó una voz desde abajo.-

Ensimismado como estaba en sus propios pensamientos, se asustó tanto que sus patas delanteras perdieron fuerza y creyó que se caería. Era su primo Ojos Cerrados.
Así lo llamaban porque no tenía las acostumbradas manchas negras que semejaban parches en su cara, cubierta por completo por un pelaje blanco que a lo lejos, hacía que se viera siempre como si anduviera con los ojos cerrados.

-        ¿Qué quieres? – le gritó enojado por el susto que le había dado - ¿porqué te presentas así y encima me gritas?.. .-
-        ¡ahh bueno! Parece que tienes un mal día ¿no?... ¡perdón! –le contestó Ojos Cerrados con cierto aire burlón.
Y entretanto pensaba, “quién se creía ese oso ermitaño; ¿acaso un rey?”.-
-        Te he estado buscando para que me acompañes a buscar algunos huevos para la merienda... –
-        ..grrrr grrrr ..mmm no, no. Ve tu solo. Estoy muy cansado...-
-        Ufa, dale…¿qué te cuesta? ¿De qué cosa puedes estar tan cansado si has estado ahí arriba todo el día. No seas así. Dale, porfi ... –
-        Grrrr ... grrrr ... uffff ... está bien – contestó entonces Oso Panda sintiendo que no podría deshacerse de su  meloso  primo excepto que lo acompañara al menos un ratito.-

Allí fueron entonces los dos osos, en busca de huevos para la merienda y cuando estaban de regreso, Oso Panda preguntó:

-        ¿cómo haces para estar siempre tan de buen humor y gracioso? ¿Nunca sientes ganas de romper toda la plantación de bambúes de un solo zarpazo?
-        Pues, sí, a veces. Claro... –Ojos Cerrados lo miró algo incrédulo – como todos los seres del mundo imagino;   pero, ¡no seas tan gruñón! Te caerán mal los huevos...jejeje. Parece que tuvieras cerrada tu  fábrica de ternura primo ...-
-        ¿fábrica de ternura? – preguntó Oso Panda con cara de nada...- ¿de qué rayos hablas?-


II
Ya hacía más de media hora que su primo Ojos Cerrados se había marchado. No había contestado su pregunta. Sólo sonreía como embobado, repitiendo que tenía que “relajarse y reabrir la fábrica”. Finalmente se marchó y Oso Panda, aún continuaba preguntándose que le habría querido decir.-

Se preguntaba y se preguntaba y en eso, sintió  un extraño sonido que parecía venir desde las ramas más altas del bambú. Se asomó y pudo ver que se trataba de un pájaro, uno muy raro por cierto, que se acomodaba las plumas de su ala izquierda. “¿Qué pájaro será ése?”, se preguntó. Nunca había visto uno parecido.

-        Hola...- dijo entonces, sintiendo que sus mejillas peludas se encendían como cuando el sol lo sorprendía dormido en las mañanas.
-        Hola... - contestó el pájaro  -  soy Chispita, ¿y vos? –
-        Yo pregunté primero... ¿qué  haces en mi bambú?¿qué clase de pájaro eres?-
Oso Panda no había dejado que ella terminara de presentarse.
- ...nunca había visto un ave como tú por aquí – continúo luego de observarla un poco más -... ahh y yo me llamo Oso Panda...-  dijo por último.
-        ¡Bueno!, ¿ahora puedo hablar yo? – le preguntó ella con picardía.-
-        Primero, soy una gaviota; segundo, no sabía que éste era “tú bambú”, discúlpame y por último, sí, supongo que debo ser rara para ti. No creo que por aquí pueda tener parientes.
... estoy perdida sabes – continuó Chispita - me dolían tanto las alitas que me caí de una nube en pleno vuelo. Eso me pasa por ser tan curiosa. Y terca...-

Oso Panda quería hacer otras preguntas pero no pudo hablar. Al escuchar a la gaviota, comenzó a sentir una sensación rara en el estómago. Algo así como si hubiera estado encerrado por mucho tiempo y de repente, se abrieran puertas y ventanas, dejando escapar montones de aire fresco envolviéndolo con una  intensa y tibia luz.
Hizo un esfuerzo y miró a la gaviota, quien al ver esos ojitos tan redondos, tan profundos, experimentó una infinita ternura y descubrió que ya no le dolían las alas. Sintió que el sol de pronto la abrazaba muy fuerte, entregándole todo su calor.

-        ¿te caíste de las nubes? – pudo preguntar por fin Oso Panda.
-        Bueno sí, algo así ... – le  explicó Chispita – es una manera de decir que venía volando tan distraída que perdí el rumbo, ¿entiendes?.  Soy un pájaro algo torpe y tal parece que ni siquiera puedo volar sin equivocarme...-
-        Todo los seres se equivocan; no te sientas mal por eso... – le contestó Oso Panda sin comprender muy bien de donde le venía esa actitud tan sabia y paciente.

Se estaba haciendo de noche y sin embargo, él tenía la sensación que el sol seguía muy alto, entibiando el aire y también su pelaje frío.
Por su parte Chispita, no podía dejar de pensar que ese oso tan grandote y sin embargo tan amable que apenas conocía, la protegería de cualquier peligro. Sentía una maravillosa y desconocida sensación de paz

-        ¿crees que podría quedarme a pasar la noche contigo? – le preguntó entonces a su nuevo amigo – No te molestaré, lo prometo. Soy pequeñita y me puedo acomodar en cualquier ramita. ¡Hace tanto frío!...  y la verdad es que estoy cansada de andar solita de aquí para allá...-
Antes de contestarle, Oso Panda levantó la vista y observó la luna. Grande, blanca, redonda y ¿acaso la luna se estaba riendo?.

- Por supuesto que puedes quedarte – comenzó a decir Oso Panda sintiendo que de sus ojos caían varias gotitas  (“que raro porque no llovía”) - quédate todo el tiempo que quieras.-


Epílogo
Y más tarde, mientras la gaviota dormía profundamente, deseó, saboreando sus lágrimas como si fueran miel, “quisiera que te quedes para siempre...”.-
Y saben que sí; Chispitas se quedó y desde ese momento, ella y Oso Panda compartieron no solamente el bambú sino sus días, sus alegrías y sus tristezas. Para muchos era una relación algo extraña, ¿una gaviota que dormía en un bambú? ¿Un Oso Panda que más que treparse parecía que andaba, “en las nubes”?
Y sí; en el mundo a veces pasan cosas raras; feas, lindas, tristes, alegres, locas o cuerdas y también maravillosas, como que la felicidad no dependa de ser de aquí o de allá, de volar o trepar, de cantar o gruñir sino simplemente, de quererse.-

sábado, 28 de julio de 2012

Aprendiendo a contar en verso



El limerick fue creado por los ingleses y, como todo lo creado por ellos, es muy estricto. Es un poema narrativo que cuenta una historia. Y tiene que ser en cinco versos: tres versos largos y dos versos cortos, tres versos de once y dos versos de siete; así de estricto. Los tres versos largos tienen que tener una rima y los dos versos cortos tienen que rimar también entre sí. Tiene que contar una historia y tiene que ser humorístico y disparatado.



Las hormigas del Brasil

¿No vieron a una hormiga que en Brasil
usaba de sombrilla un perejil?
Si no vieron ninguna,
Les digo que no hay una,
Sino ciento noventa y ocho mil.

La serpiente
Me contaron que, cerca de Corrientes,
algo extraño le ocurrió a una serpiente,
porque se le hizo un nudo
debido a un estornudo
y se quedó anudada para siempre.

El mago distraído
Cierto mago del barrio de La Boca
al realizar un truco se equivoca.
En vez de una paloma
de su galera asoma
haciendo reverencias una foca.

(información obtenida en Internet, aunque no recuerdo la página)

lunes, 9 de julio de 2012

Otra deTips Infantiles


Sonata con sonajero

Sonsaqué sones de soles
con sonatas sonajeras
sonando sobre las olas
tan solas y somnolientas

sonsonetes soñadores
sonseando soplavivos
con sonrojos solapados
y sonoros  sostenidos

Sol soñador  solitario 
Sorprendente y somnoliento
sonetea  somorgujos
sólo en sábados solares

Se asolea saboreando
sorbos en el solarium 
y sopapea a los sapos
absorbiendo sus sonidos
si saltan sobre la sopa.-

sábado, 9 de junio de 2012

Coplas de febrero

Cuento con música(¿quién se la pondrá?.

Existe en las tierras de fantasía un reino del tamaño del mes de Febrero. Tiene exactamente, veintiocho días de largo por veinticuatro horas de ancho cada uno y por si eso fuera poco, cada cuatro estornudos del sol, un día mas, completito y sin demoras, baja desde el cielo, sostenido de gruesas sogas confeccionadas con algodón de nubes.
En ese reino viven los duendes de la segunda ronda del baile anual de los seres de luz, nombre con el cual las hadas acostumbran llamar a todo los seres vivos de la tierra.
Justo allí, en el día Trece, Avenida de la Suerte, nació Santiago, un duende muy bonito. Y ése amigos, les aseguro, fue una día memorable pues el muy pillín, no encontró mejor entretenimiento mientras aguardaba su horario de salida de la panza de mami que enroscarse el cordón umbilical en su microscópico cuellito y…coff…coff…coff, tosió y tosió al nacer y ay…ay..ay…ay, el susto que provocó porque a todos en el hospital hizo correr.

El grillito cantor de los bautismos lo recibió con esta coplas:


Dando saltos de sapo alborotado
se pasea, con su cara de angelito
sin aureola.
Siempre muy exagerado,
nunca apaga su farolito
armando gran batahola.
Despega del suelo con chispazos,
regresa cansado pero nada despacio.
Patalea, salta y suda
y de cualquier modo se gana los abrazos;
algo atorrante pero muy brillante:
es Santiago, sin ninguna – ninguna -
duda…

Y resulta, presten mucha atención ahora, que otro buen día, Siete para ser exactos, entre seis pinitos de menta y ocho mariposas multicolores, nació poco tiempo después, siempre en Febrero claro, una duende muy peculiar a la que llamaron Juliana.
Pero la muy testaruda, nada quería saber de salirse del vientre materno.
Muy cómoda se encontraba , divagando y soñando sin ser molestada. Tanto pujó su mami para que saliera que la duendecilla picarona, muy, pero muy enojada, sopló y sopló su globo de chicle amniótico y tanto sopló que a la pobre mamá tuvieron que internarla para que expulsara en varios intentos aquel molesto globo…y bueno, los doctores creían que era otra cosa…jeje… 

Lo llamaron coágulo, o algo así. Pero nosotros sabemos de que se trataba en realidad ¿no? je…je..je… Y por supuesto, el grillito cantor , le dedicó estas coplas:




Rubio se pelo, enmarañado,
ojos de aceituna, nariz pizpireta
siempre merodeando
entre nubes de humo encantado,
siempre buscando,
un color nuevo para su cielo
y una aventura inesperada
cada mañana.
Pasitos de caramelo y
muchísimos desvelos,
así es nuestra Juliana.

Parecía que la segunda ronda del baile anual culminaría con aquellas dos estrellitas mas en el pecho del cielo, representando a los dos nuevos habitantes del reino pero …¡no señor!
Porque en el día Tres, Esquina de las Ilusiones, algunos bailes después y siempre contando al revés, como les gusta a los seres de fantasía, llegó otro duende más, allí mismito, en el reino de Febrero y esta vez, con disfraz de te con leche y miel.
Lo llamaron Agustín y las hadas ese día, dieron franco a todos los seres aburridos y malhumorados del mundo de fantasías y también del real , porque a este duende, cuando lo mirabas te daban ganas de comerte sus mejillas a besitos.
Y un vez más, el grillito cantor, entonó en el bautismo, estas coplas:

Bombón de chocolate con pimienta,
va de aquí para allá, muy sigiloso
Reparte mimos e interroga
y otras veces cuenta,
sus aventuras de duende revoltoso.
Mientras junta
sonrisas de cinco colores
y caricias con puntillas,
él, va sin prisa,
muy travieso y sin temores.
Mueve sus ojitos y provoca maravillas,
Agustín es suave…tan suave,
 como la brisa.

- ¿Pero que pasaba en aquellas tierras?- Se preguntó el grillito cantor después de las últimas coplas y mientras daba la vuelta a la última esquina de Febrero. Si continuaba de copla en copla tan seguido se quedaría afónico y sin letra.

- ¿la tercera será la vencida?- le preguntó entonces a la luna de marzo que ya asomaba muy tímidamente en el horizonte – y acaso...¿me dejarán los duendes de fantasía partir de una buena vez hacia otra parte?...¡a este reino me lo conozco ya de memoria…¡será posible!

Y así, se lamentaba el grillito mientras afinaba su guitarra bautismal.
Estaba empacado; de verdad enojado pues, de un tiempo a esta parte el mundo parecía borracho y cada vez que el preparaba su valija para irse a cantar a otro lado…¡PIM PUM PAM!, otra vez se hallaba paradito junto a la perinola de Febrero: ”Siga participando” le decía el señor perinolón, encargado de repartir los destinos.-

- Shhh…Shhhhh… -

sintió el grillito cantor mientras protestaba. Alguien lo llamaba y el sonido, parecía venir desde un grupo de jazmines muy perfumaditos que ensayaban la brisa del otoño y preparaban las mochilas para recibir a Mister Primer día de Clases, el maestro de ceremonias de la escuela de duendes. Y claro…¿qué creían?. En tierras de fantasías también hay que ir a la escuela.

- Señor grillito cantor, ¿está Ud. muy enojado?.-

- ¡claro que no! – contestó él, cruzándose de brazos muy compadrito,¿de dónde sacan eso?.-

- Se le nota en la cara – contestó un zorzal silbando bajito y burlón – frunce el ceño como si oliera a zorrino…-


- ¡nada que ver! – contestó el grillito cantor intentando una sonrisa.-

- le diré algo para que se sienta Ud. mejor - susurró la última noche de Febrero tan bella y tan fresca, antes de cerrarle los ojos a todos los seres de luz y de fantasías –


- lo importante, mi noble y afinado insecto, no es dónde cante Ud…-

- ¿ahh no? – la interrumpió el grillito confundido.-

- No…- continuó ella guiñándole un ojo – lo verdaderamente importante es cantarle a la vida. Dónde, cómo y cuándo ella lo necesite. Sólo cantarle.-

Y el grillito cantor, emocionado antes esa voz tierna y suave que le recordó a su mamá grilla, improvisó estas coplas de despedida:

Cuando pa’ un reino me voy
a festejar nueva vida
no importa como ni cuando
tampoco dónde che amigo…
de igual modo doy la bienvenida
Y cantaré  
a viva voz y guitarreando,
pa’ donde la vida vaya
pues hasta allí llegaré
y cantaré…

Colorín colorado, este cuento se termina. Sólo le falta un grillo: ¡claro!… PA’ SER CANTADO.-

Dedicado a mis sobrinos, Agustín, Santiago y Juliana

viernes, 25 de mayo de 2012

Una cosa yo perdí


Cuento Infantil con moraleja


Era un sitio totalmente extraño. No lograba darse cuenta en qué perdido lugar había ido a parar.
¿Habría dicho las palabras correctas?
Sólo unos cuantos metros lo separaban del enorme aparato con ruedas que tenía frente a él. Un señor muy serio, con traje y corbata parecía llamar a los presentes y esa voz, resonaba en su cabeza como un boomerang:

- Los pasajeros con destino incierto, favor de ascender. La salida es en 5’…-

- ¿con destino incierto? – repitió impresionado - ¡entonces era verdad! …Toda esa gente viajaba sin saber a dónde…-

Para aquí y para allá, todos iban y venían atravesándolo una y otra vez. Claro que él no era nada fácil de ver.
Y es que HUFI, tal el nombre de nuestro personaje, es nada más y nada menos que un duende. Sí; un duende; uno de esos seres de fantasías de quien se habla en cuentos y relatos pero que nadie cree que puedan ser reales. Pero HUFI es muy real.
Viene de un pequeño bosquecillo escondido en uno de los paisajes geológicos más singulares y bellos de Europa, llamado El Torcal, en la Provincia de Málaga, España.
Es un duende muy especial. Un GNOMO, para ser más exactos. Pequeñito, muy pequeñito; mitad hombre y mitad ángel en su interior. Travieso, bromista y casi siempre de buen humor…casi siempre.
HUFI es uno de los guardianes de la naturaleza a quien protege de los seres humanos poniéndoles obstáculos aparentemente naturales.
Vive en el Bosque Despejado, bautizado así por las hadas del tiempo, debido a que allí nunca, pero nunca, nunca, se ve una sola nube atravesar el cielo.


Y sí, ya sé lo que están pensando…
Se preguntarán cómo es que existe un bosque donde nunca llueve. Bueno, es simple. Hay cosas en la naturaleza que sólo ocurren. Sin explicación y sin discusión.
Como dice esa frase que seguro han oído alguna vez, “la naturaleza es sabia” y ella, en su sabiduría, se las ingenia para que, por ejemplo, el Bosque Despejado, no necesite agua de lluvia para existir.
Pero volvamos al principio de la historia.

¿Dónde está HUFI en este momento?. No parece ser su bosque natal; quizás una estación de trenes o autobuses: gente que va y viene, un gran aparato con ruedas. Un señor con traje y corbata anunciando una partida. Y sí; definitivamente es una estación.

Pero, ¿qué hace allí?. Ni él mismo parece saberlo así es que, tendremos que averiguarlo. Pero antes, les contaré algo más sobre HUFI, el gnomo.
Sus antepasados, tatarabuelos, bisabuelos, etc, eran originarios de las montañas de Cantabria. Y en esas tierras, allá en España, algunos duendes son conocidos como “duendes de los extravíos”; seres a los que la gente pide ayuda cuando pierde algo.
Cuando eso sucede, lo primero que se hace es repetir, muy concentrado:

“ duende, duende, duendecito, una cosa yo perdí;
 duende, duende, duendecito, compadécete de mí”

HUFI ha heredado esas habilidades de sus ancestros y a veces, oye ese llamado de auxilio y, si no está muy ocupado corre, de abajo hacia arriba, de arriba hacia abajo, a uno y otro lado del globo terráqueo, hasta dar con quien lo necesita y con su objeto perdido, todo gracias a su catalejo mágico, con el que ve las cosas más lejanas.
Se que están ansiosos por saber qué tiene que ver esta habilidad de HUFI con la estación de trenes, o autobuses. Se los diré, se los diré. Paciencia porque antes, hace falta que les presente a otro personaje importantísimo de esta historia.

Ella es BRUMI, una nube. ¡Sí!!.. Una nube. Como lo oyen, o como lo leen. Una nube muy vaporosa, blanca con un voladito azul muy fino en su vestido de gasa y cargada con montones de gotas de lluvia que reparte allí y allá, donde sea necesario.
Sucedió que una tarde, a la hora en que los duendes del silencio se deslizan en el aire, es decir, la hora de la siesta, viajaba BRUMI plácidamente por esa comarca azul, tan inmensa que llamamos cielo y, repentinamente, se sintió perdida. No sabía dónde estaba, ni dónde ir; ni que paisaje llover o que historia mojada contar.
Confundida y temblorosa, BRUMI se quedó inmóvil, como una estatua esponjada en medio de un cielo muy extraño. Era de otro azul, distinto del azul cordillerano de su querida Patagonia. Muy distinto y sin embargo, no menos hermoso.
De pronto, un pensamiento iluminó sus ojitos de algodón, porque recordó algo que le ensañara su abuela Doña Húmeda. Una frase mágica que servía para llamar al “enano que todo lo encuentra”, como solían llamar sus antepasados al “duende de las cosas perdidas”. Y claro.

Claro que sí.
La familia de BRUMI, nube tras nube, provenía del Valle de Pisueña, en tierras de Cantabria, España, cuna de toda la parentela de HUFI.
¡vaya coincidencias de la vida, ¿verdad?
Pero no. No es tan casual. Porque resulta que mucha, mucha gente que vive en Argentina, en América en general, proviene de familias europeas; no sólo de España, también de Italia, Alemania, etc. Son los inmigrantes. Una historia fascinante. Pero ahora, volvamos a la nuestra: la historia de HUFI y BRUMI.

BRUMI comenzó a repetir, una y otra vez, paradita sin moverse ni un solo milímitro, las palabras de auxilio:

“ duende, duende, duendecito, una cosa yo perdí;
duende, duende, duendecito, compadécete de mí”.

Y mientras ella lo hacía, a esa misma hora, justo en ese minuto y segundo exactos, no muy lejos de allí, venía HUFI viajando, muy, pero muy ocupado, sobre un rayo de sol. Intentaba espantar al polvo del fuego, porque debajo, bien, bien abajo, a la orilla de un arroyo, dos hombres absolutamente irresponsables, se entretenían queriendo encender una fogata, en un sector donde no estaba permitido hacerlo.
HUFI, aún ocupado como estaba, oyó una voz, muy triste, dulce y cantarina que repetía y repetía:

“ duende, duende, duendecito, una cosa yo perdí;
duende, duende, duendecito, compadécete de mí”.

- ¡Ay!…¡no!…¡No ahora! – exclamó el duende.-
Pero de todos modos, más allá de sentirse molesto por la interrupción, no pudo resistir la curiosidad.
Acomodó el catalejo en su ojo derecho, que era su ojo más curioso y comenzó a investigar la procedencia del llamado.
Cuando finalmente descubrió de dónde llegaba aquella voz, se enojó tanto pero tanto, que se cayó de su transporte dorado y fue a parar, precisamente, sobre el brumoso y algodonado cuerpecito de BRUMI, la nube.

- ¡ Ay, Ay!!! – protestó ella sorprendida por lo inesperado de la aparición de ese ser tan…tan graciosamente vestido que acababa de aterrizar sobre su espalda.

- ¿quién te crees que eres para golpearme así? . preguntó

- ¡Eso quisiera saber yo!… - respondió HUFI sin disimular su enojo.

- ¡ ahh bueno! . veo que encima no eres para nada amable – le contestó BRUMI ofendida ante la descortesía del duende – Soy BRUMI y estoy buscando al Duende de los extravíos… ¿eres tú? – preguntó de pronto, recordando la descripción que su abuela hiciera de él.-

- No contestaré esa pregunta – le dijo HUFI, desviando la mirada – tienes que irte inmediatamente.-

- Pero…pero – comenzó a protestar la nube - ¿Porqué?

- Porqué sí…porque yo lo digo. Soy el Guardián de la naturaleza y te lo ordeno.-

- ¿Guardián?…Pero no puedo. ¡No puedo! – BRUMI quería entender porqué el duende la echaba en lugar de ayudarla – no se dónde ir. Olvidé mi camino. Estoy perdida. ¡Tienes que ayudarme! – BRUMI estaba ahora desesperada – Sé que eres el duende que busco. Lo se…-

- Lo siento… - HUFI, que ya comenzaba a conmoverse con la tristeza de la nube y a dudar sí estaba haciendo lo correcto, volvió a desviar la mirada – no puedo ayudarte. Mucho menos hoy.

- Estás en una zona prohibida para las nubes. Si las hadas del tiempo te descubren aquí, será tu fin y yo, seré expulsado del Bosque Despejado, por desatender mis deberes de guardián y esa… ¡es mi tarea más importante! –

- Pero, por favor… ¡No puedes negarte! – suplicó la nube – eres el “duende de las cosas perdidas” y…-

- ¡No!…Soy HUFI, guardián de la naturaleza – la interrumpió el duende que no quería seguir oyendo. No quería dar el brazo a torcer, porque la tarea de “enano que todo lo encuentra”, nunca le había simpatizado – ese otro trabajo del que hablas, sólo lo hago cuando estoy aburrido lo cual, por suerte, casi nunca ocurre. Debo irme – dijo elevando la voz – el Bosque me necesita.-

- Por favor…¡por favor!. Si no me ayudas, los seres de la oscuridad me llevarán a la estación de autobuses y me enviarán a las horribles tierras de lo incierto…-

- ¡He dicho que no puedo! – gritó entonces HUFI ya casi sin poder resistirse a las lágrimas que comenzaban a rodar por la carita redonda de la nube - ¡Vete! Es mi última palabra.-

Miró hacia abajo, en busca de un rayo de sol desocupado y una vez sobre él, se fue, sin detenerse a mirar hacia atrás.
BRUMI entonces, sintiendo que su corazón comenzaba a partirse en miles de gotitas de cristal, comenzó a deshacerse sobre el arroyo, dejando en el aire un rastro de bruma que sin ninguna dificultad, siguió inmediatamente Dockalfar, el verdugo de turno de los seres de la oscuridad. Su tarea ese día, era precisamente recoger a BRUMI y trasladarla a ese destino que ella tanto temía.

Horas más tarde, cuando HUFI al fin terminó con éxito su trabajo con los incendiarios, vencido por el remordimiento que lo persiguió durante toda la jornada, recordó la carita triste de BRUMI. Pensó que no podría soportarlo más y se dirigió hacia el sitio donde la abandonara. No había rastros de la nube.
EL gnomo, angustiado y arrepentido por haber desatendido tan fríamente el pedido de auxilio de aquella nube indefensa, se sentó sobre una piedra junto al arroyo y lloró. Lloró y lloró como nunca lo había hecho antes en toda su larga vida de duende. El, que siempre reía y reía con esa risa larga y burlona, ahora lloraba sin consuelo y sus lágrimas, saladas y diminutas, caían y resbalaban sobre la piedra, mojando su àspera superficie.

- Shhh….Shhhh …. –

Alguien chistaba cerca de HUFI pero el duende, por más que miraba, no lograba ver a nadie en los alrededores.

- Shhh…Shhhh – otra vez.

HUFI entonces, encendió sus linternas mágicas pues ya era noche cerrada. Nada. NO había nadie cerca.

- Shhh….aquí…ehhh! – HUFI cayó en la cuenta que la voz, parecía venir desde abajo del mismísimo lugar donde se hallaba sentado. Y en ese momento, la gran piedra comenzó a moverse, dejando al duende, con los ojos y la boca abiertos de la sorpresa.
Era la piedra. La piedra le estaba hablando. Bueno. El era un duende. ¿Por qué se sorprendía?

- Eres una piedra, disculpa – contestó HUFI – pero pensé que los seres inanimados necesitaban un hechizo o algún desencadenante para poder hablar… -

- Así es. Tú me has dado vida esta vez – contestó la piedra burlona.-

- ¿yo? – HUFI la miró sin entender - ¿qué hice yo para que hables? –

- estaba yo aquí, fresca y relajada, durmiendo un sueño plácido desde hace quince soñados años terrestres, arrullado por el canto del arroyo y entonces llegaste tú con tus copiosas lagrimillas -

- ¿mis lágrimas? - HUFI ahora entendía menos - ¿dices que mis lágrimas te han despertado?.- a pesar de su tristeza, HUFI comenzó a reír – eso si que es muy gracioso.-

- ¡Ríete! Anda, ríete todo lo que quieras – dijo la piedra con un dejo de ironía que no escapó a los oídos del duende.-

- ¿porqué me hablas en ese tono? después de todo, duende o no, no es fácil creerse que las piedras hablen y que para colmo, mis lágrimas sean la causa.-

- Es verdad. Las piedras sólo hablamos cuando existe una muy buena razón Y en este caso, a pesar de tus lágrimas milagrosas, es tu corazón de piedra quien me ha hecho despertar. Hoy, has sido mucho más duro que todas las piedras de este arroyo.

- ¡no es verdad! – intentó defenderse HUFI, que ya se daba cuenta por dónde venía el comentario de la piedra – Tú lo dices por aquella nube que vino a pedirme ayuda. Pero tú lo sabes mejor que yo…¡Tenía que defender el Bosque!.-

- Si, tenías que hacerlo – contestó la piedra suavizando el tono – pero aún así, fuiste duro. Innecesariamente duro. Podrías haber ayudado a BRUMI, de todas formas.

- Si le hubieras dado una sola, una sola esperanza de encontrar su rumbo, ella, con esa ilusión, hubiera logrado engañar a sus enemigos

- ¿Enemigos? - Otra vez HUFI estaba confundido

- Así es, sus enemigos. Aquellos que la desviaron de su ruta: la duda, la indecisión, la ansiedad, el miedo, etc., para que nombrarlos todos ahora.

- Pero yo… - HUFI estaba desconcertado - ¿qué podía hacer yo? No puedo encontrar el rumbo perdido de una vida. ¡Y menos la de una nube!

- Quizás no - dijo entonces la piedra – pero tal vez lo que debes encontrar no es un camino. Quizás tu misión sea descubrir el cielo que BRUMI parece no ver.

- Ya sabes – continuó la piedra, viendo que la cara del duende cada vez mostraba más confusión – a veces, hay cosas tan simples, que de tan obvias, no podemos verlas. Pero esa misma sabiduría que tú usas tan adecuadamente en tus tareas de guardián puede también ayudar a despejar la bruma

- Pero ahora ya es tarde – dijo el duende desolado – aunque encontrara la forma de ayudarla, ella ya no está.-

- Eso no importa. Aún estás a tiempo. Sólo tienes que repetir conmigo un conjuro que usan las hadas para trasladarse en el tiempo y en un abrir y cerrar los ojos, estarás en la estación donde BRUMI espera su turno para embarcar.

- ¿un conjuro de las hadas?Estás loca. Me desterrarán del Bosque si se enteran.

- No se enterarán – dijo la piedra – no te preocupes por eso. Yo me encargo de que nadie se entere. Ahora, escúchame atentamente: cuando quieras regresar al Bosque Despejado, deberás repetir exactamente las mismas palabras, pero pensando en tu hogar, ¿entendiste? –

- Si, creo que si – contestó el duende algo temeroso.-

- Bien. Concéntrate sólo en BRUMI y repite conmigo:

- Sopla el aire, sorbe el agua…-

- Sopla el aire, sorbe el agua … -repitió HUFI sin entender mucho.-

- Prende fuego a los minutos y sácame de esta tierra-

- Prende fuego a los minutos y sácame de esta tierra…- repitió HUFI.

Y así fue como HUFI, al abrir los ojos, se encontró en aquella estación de autobuses tan particular. Perdido y sin la menor idea de dónde ir, comenzó a buscar a BRUMI.
Pero, se había equivocado de andén.
Los seres “climáticos”, no viajaban en la misma sección que otros de diferente especie como los humanos, los animales, etc.
HUFI, había ido a parar al andén de los seres terrenales. Y sus pies que siempre iban tan de prisa con esas sandalias de pelo de cabra, ahora parecían clavados al cemento de la plataforma.

Enormes y rústicas columnas separaban las distintas secciones de la estación. HUFI miraba hacia todas partes y cada vez se sentía mas perdido.
Inconscientemente, sus ojos se detuvieron en un punto de la vieja columna que tenía a su lado. En ese preciso momento, vio que una mano, diminuta y gorda, le hacía señas desde los ladrillotes.
HUFI miró en todas direcciones. ¿le hacía señas a él?. El era el guardián de la naturaleza. No iba a asustarse de una insignificante mano contorsionándose. Se acercó sonriendo ante su propio pensamiento y antes de poder reaccionar, se vio parado en una plataforma similar a la anterior, pero esta vez, en lugar de cemento, el piso parecía de algodón y una densa bruma rodeaba todo el lugar.
Algunas nubes, parecidas a BRUMI, hacían fila al pie de un gran árbol que luego supo, era un enorme y viejo algarrobo que constituía la entrada al cielo sin regreso de todos los factores climáticos que perdían el rumbo. Como BRUMI. En otra fila, había rayos apagados, relámpagos chuecos, ventarrones afónicos, etc.
Y entonces la vio. Tan pálida, tan débil, que parecía que en cualquier momento sería solo humo y aire.
Dockalfar, el verdugo, se encontraba a pocos metros de ella, revisando las listas de viajeros.
HUFI entonces, desesperado, comenzó a pensar. ¿Qué haría para ayudarla?
Ella no había perdido algo común y corriente. Nada menos que sus pasos por la vida. Eso había perdido la nube. ¿pero dónde estarían?
Los minutos celestiales no eran como los de fantasía. Duraban más, mucho más incluso que los terrenales. En aquellas latitudes, había mucho que hacer y poco personal, sobretodo de ese lado, donde todo era confusión y oscuridad.
HUFI pensó que nunca, en toda su vida de duende había tenido que resolver un caso de extravío tan misterioso y difícil. Y para colmo, tenía que combinar sus habilidades de “buscador” con las de guardián pero, ¡cómo!
Levantó su catalejo y miró por sobre la fila de nubes, allá, a lo lejos, donde se perfilaban las altas cumbre cordilleranas. De pronto sonrió. Su sonrisa, iluminó de tal manera el andén de la estación que, hasta BRUMI, perdida como estaba, comenzó a sonreír.

Y así fue como HUFI descubrió el sendero perdido de BRUMI.
Porque, lo que BRUMI había perdido ERA LA SONRISA, no los pasos. Por eso, cuando sintió en su corazón el calor de la sonrisa de HUFI, que a pesar de la distancia y las diferencias, a pesar de ser un duende tan ocupado, había encontrado un espacio en su mundo para tenderle su mano.
HUFI se acercó a la nube e hizo algo que nunca antes había hecho. Le prestó su catalejo a BRUMI. Con el que veía las cosas más lejanas, las más escondidas.
Y BRUMI, al mirar a través de él, descubrió que su camino era aún muy extenso. Qué había mucho cielo por recorrer; mucha lluvia para repartir y tantísimas historias mojadas que contar.

MORALEJA:
No hay fronteras para la imaginación, ni distancias que el corazón no pueda recorrer.
Y siempre, siempre, hay almas que nos tienden su mano e iluminan los senderos más obscuros. -

domingo, 22 de abril de 2012

Gavio Poemas para los peques 3



El nido del hornero

Con la corteza de un duraznero
construyó su casita un hornero
y la refregaba muy caballero
esperando a su novia zalamero

-¡Ven amorcito que te espero
con la cena y un vino patero
y la ceremonia de mi plumero
para decirte cuanto te quiero!

Y muy juntitos con el lucero
tomándose las alas primero,
con dulces besos de picotero
instalaron su nidito petitero,.-

martes, 17 de abril de 2012

Las edades del aromo


Mi abuelo Juan tiene noventa y cinco años y cada tarde de verano, desde que tengo memoria, cuando la luz del día deja de ser cándida y luminosa, palideciendo poco a poco, se dirige lentamente hasta el jardín de rosas de mi madre y arranca suavemente una rama seca de los juncos que crecen a la vera del sendero. Luego, acomoda la ramita entre sus labios como si fuera una pipa y mordisqueándola, regresa y se sienta en el viejo banco de pino que mi padre ha ubicado estratégicamente bajo un aromo centenario.
Todos mis hermanos y yo, sabemos que ha llegado entonces la hora para la aventura. Corriendo, nos sentamos uno al lado del otro, rodeándolo y lo miramos, silenciosos y expectantes.
Porque mi abuelo Juan en ese preciso momento, nos lleva sin necesidad de una máquina del tiempo, hasta los mismísimos confines de la imaginación.
El último día de vacaciones del verano pasado, sus ojos, cuando nos reunimos con él, brillaban de una manera tan intensa como extraña. No sabíamos aún porqué. Hasta que comenzó su relato. Una historia que nos llevaba hasta las tierras de fantasía de un país muy particular:
 el país de las diferencias.


El país de las diferencias era un lugar en el que todo estaba dividido.
Sus gentes se sentían diferentes unas de otras, ya fuera por el color, por la religión o por cualquier otra cosa. No convivían en armonía y esto hacía que sintieran una profunda soledad.
Hasta que un día a alguien se le ocurrió que quería dejar de ser diferente.

Lolo se levantó de su silla y delante de toda la clase dijo:
-He decidido que no quiero ser diferente. Quiero ser igual que todo el mundo. Ser uno más.
La clase rompió a reír haciéndole burlas y la maestra estupefacta le dijo:
-Muy bien Lolo, y cómo lo harás?
Lolo se encogió de hombros y dijo:-No sé..Tal vez encuentre muchas personas como yo, que ya estén cansados de ser diferentes.
La maestra se quitó las gafas y miró a Lolo por encima de ellas con cara de preocupación-Estará enfermo-se dijo. 

-Bueno, Lolo, ya sabes que en esta clase todos sois iguales. O es que te sientes excluido?

Y entonces Lolo, muy seguro de sí mismo, contestó:

-Claro, señorita que me siento excluido. Aquí todos somos iguales, pero en el país de las diferencias soy diferente y he tomado la decisión de que no lo voy a ser más…
-Y qué harás?-Le preguntó la maestra intrigada.
-Buscaré gente, que como yo, quiera hacer amigos sin importarle que sean diferentes. Así ya seremos todos iguales y no importará de donde vengan, ni como sean, ni como piensen. También se harán amigos nuestros papás y , poco a poco, todos nos sentaremos juntos en la misma clase e iremos al mismo colegio, jugaremos juntos..
-Hummm! Bueno, quizás mañana se te pase y comprendas que hay diferencias en nuestro mundo que no se pueden obviar y que cada uno debe estar en su sitio.
-¿Por qué?- dijo Lolo con sus ojos negros bien abiertos.
-Bueno … porque cada raza y cada pueblo tiene sus costumbres, tiene su cultura, tiene su religión y eso es algo que no podemos compartir porque el mundo es así. Lo vas a cambiar tu solo?
-No sé. Alguien habrá que no le importe mi color de piel y a mi no me importará que clases de comida prefiera o que clase de Dios habita en sus oraciones.Tal vez, haya muchas personas así en otros sitios y todas esas personas nos uniremos para convencer a las demás..
La maestra se quedó pensativa mirando a Lolo y mientras tanto sus compañeros, lentamente habían olvidado las burlas y le escuchaban con atención con un brillo especial en los ojos.
 Lolo prosiguió-

-Quiero embarcarme en una aventura. Una aventura fascinante: Hacer que el país de las diferencias sea el país de la igualdad y que todos los pueblos convivan en paz respetando sus creencias, su cultura y su raza. Y ante la mirada cada vez más sorprendida y las orejas cada vez más atentas del resto de la clase, Mario, que se sentaba a su lado, preguntó:
- ¿Me dejarás embarcarme contigo en tu aventura?
- ¡Claro!…- y entonces, clavó sus ojos brillantes por el pequeño triunfo en la maestra, aún más pensativa y exclamó:
- ¿Se da cuenta Señorita?…¡ ya somos dos!-

Durante una semana entera, Lolo y sus seguidores cuyo número iba creciendo a medida que transcurrían las horas, dedicaron todas sus horas libres a encontrar el modo de hacer realidad el deseo de convertir el País de las Diferencias en el Reino de los Iguales. Tenían que ser muy cuidadosos pues las opiniones de sus papás y el resto de los adultos, oscilaban entre dudas y negaciones y por lo tanto, no perdían de vista ninguno de sus movimientos, atentos siempre para “conspirar” e impedirles realizar este sueño.
Pero los niños, decididos a desterrar las diferencias de su mundo se las ingeniaban para no ser descubiertos.


  El lugar de reunión era un bellísimo claro sembrado de margaritas que había plantado el abuelo de Lolo, hacía unos cinco años atrás y que era el sitio preferido del niño. Allí, Lolo estudiaba, jugaba, y también soñaba. Por eso, había elegido ese sitio para sus reuniones pues, al estar la casa en plena construcción, ese lado del parque no podía verse desde la casa y tampoco desde la calle.-
Lolo y sus seguidores, pasaban horas diagramando campañas contra las “diferencias” que dominaban el mundo y al cabo de una semana, habían esparcido carteles y pancartas por todo el pueblo. Y antes de ello, reclamaron un espacio en la radio local pero su director, el papá de Mario, no quiso otorgarles el permiso pues los niños no querían decir cuál era el tema de difusión y a pesar de los ruegos de su hijo no cedió en su negativa.
Entonces, Lolo y Mario, líderes del proyecto, decidieron organizar una huelga de hambre y decidido a todo, se instalaron una tarde de Junio, al salir del colegio, en aquel claro detrás de la casa de Lolo.-

La noticia corrió por los alrededores más rápido que el río Esperanza que atravesaba el pueblo y era famoso por su fuerte correntada. Al cabo de media hora, los padres de cada uno de los chicos involucrados en la campaña, sus hermanos, primos, tíos, etc. y casi la totalidad de los vecinos, se habían reunido allí. Y se llevaron terrible sorpresa al comprobar que los niños se habían atado entre ellos con una enorme cadena (seguramente facilitada por Nacho, el hijo del herrero) y obviamente la llave del candado, no estaba disponible. El perro de Lolo, muy bien entrenado por su dueño, la escondería diestramente como si fuera su propio hueso preferido (aunque esto, sólo lo sabían Lolo y sus amigos).-

Tanto demoraron en conseguir liberar a los niños que cuando finalmente rompieron el candado, habían pasado tres días completos y en el transcurso de aquellas jornadas, Lolo y sus compañeros se habían hecho ya famosos pues la cruzada por erradicar las diferencias en el mundo había alcanzado las orejas de muchísimas personas en todas partes del mundo. Muchos criticaban a los niños, a sus padres y educadores por semejante falta de respeto y otros muchos, protestaban de diferentes modos, dando su apoyo a tan “valientes” criaturas.
Fue tal el revuelo que se armó que hasta las hormigas del jardín parecían protestar pidiendo por sus derechos y el canto de los pájaros en lo alto del aromo, se oía tan fuerte y melodioso como jamás antes se había escuchado.
Una semana después, el primer lunes de Julio, Lolo y sus amigos regresaron a clases y su maestra, muy seria e indiferente, no pudo evitar sin embargo, que la clase comentara la acontecido en aquellos inolvidables días.-

- y bueno Lolo, a ver, cuéntanos, ¿crees que has logrado tu objetivo?.-
- ¡por supuesto Señorita!,¿no se ha dado cuenta?.-
- la verdad que no… - titubeó la maestra algo incómoda – ... no.-
- A excepción del gran lío que tú y algunos más han armado - se cuidó de no decir nombres pues la lista era amplia – todo sigue igual que antes. Y cada uno en su lugar, como corresponde.-
- Es una lástima que opine así Señorita….- dijo Lolo muy serio – una verdadera lástima sabe, porque aunque no la veamos ahora, la semilla del cambio ha comenzado a germinar.-



- ¿Qué quiso decir Lolo abuelo? – pregunté luego de unos minutos de silencio, comprendiendo que mi abuelo Juan, daba por terminado su relato.-
- Si eso….- dijo entonces mi hermano mayor, Marcelo – que quiso decir. De todos modos, no era un mundo muy lejano al nuestro. En éste, aún existen toda clase de diferencias y discriminaciones-
Mi abuelo entonces, con una sonrisa que iluminaba hasta el rincón más oscuro del jardín, nos dijo:
- Así es pequeños,aún existen y la campaña por erradicarlas también continúa. Y ahora, les explicaré qué quiso decir Lolo a su maestra.


La tarde anterior a ese lunes, Lolo y Mario, junto con algunos chicos mas de la clase, acompañaron al abuelo de Lolo, don Julio, hasta el claro donde habían realizado la huelga de hambre.
Don Julio realizó entonces una pequeña excavación y luego, acomodó cuidadosamente una pequeña planta en el centro. Una vez tapado el hoyo, Lolo miró con orgullo a su abuelo y dijo muy solemne:

- este aromo que hoy plantamos simboliza nuestra lucha por la destrucción del País de las Diferencias y el nacimiento de un mundo nuevo, sin discriminaciones de ningún tipo. Será una lucha larga, lenta y difícil pero nosotros, sentiremos el orgullo de haber fundado las bases con nuestros corazones.-


- ¿Un aromo? – preguntamos todos al mismo tiempo, mirando al abuelo con los ojos tan abiertos como la boca –
- ¿Igual a éste abuelito?- preguntó Ana, mi hermanita menor acariciando el enorme tronco con sus manitos que semejaban mariposas .-
- Exactamente éste Anita. Este es el aromo, producto de aquella semilla y Lolo, ese niño tan ilusionado por terminar con las diferencias en el mundo, era nada menos que mi bisabuelo, es decir, SU tatarabuelo.
- Y vendrán otras generaciones. La lucha, como dijo Lolo, es lenta y difícil. Pero no se debe perder nunca la esperanza; es un buen abono para el alma.


Y después de decir esto, el abuelo Juan, tan silenciosa y lentamente como había llegado al pie de aquel árbol centenario, se levantó y caminó de regreso hacia la casa, mientras nosotros nos quedamos mirándolo alejarse, también silenciosos y aún sorprendidos.
Y mientras mis hermanos iban, cada uno detrás de nuevas fantasías, yo me quedé pensando en aquélla de la que nos habló el abuelo, “el país de los iguales”…y entonces me pregunté:
“¿cuántos años más cumpliría aquel aromo, antes que el País de las Diferencias desapareciera del mundo completamente?


PD: Escrito en colaboración con una compañera
 de foro literario, Ángela, a quien le perdí el rastro. Pero no el recuerdo.-